De acuerdo con la teoría de la
localización del cerebro, la actividad matemática tiene
lugar principalmente en los lóbulos frontal y parietal del
cerebro. En el lóbulo parietal se registra mayor gasto
energético durante las actividades
matemáticas en una región conocida como surco
intraparietal y en la región inferior. La capacidad de comprender y aplicar
conceptos matemáticos está relacionada con el desarrollo de ciertas áreas del cerebro,
como el lóbulo parietal y el hipocampo.
Las dificultades en el aprendizaje de las matemáticas pueden ser causadas por una variedad de factores, incluyendo dificultades cognitivas, neurológicas, falta de motivación o interés, problemas de procesamiento visual o auditivo y problemas emocionales o de comportamiento lo que puede afectar su capacidad para comprender los conceptos matemáticos.
La neocorteza y la corteza cerebrales (Prochiantz, 1989)tardan un poco en formarse y son poco flexibles. Esta es la parte del cerebro que se asocia con las actividades cognitivas superiores como la atención, la síntesis, la planificación, el razonamiento, la imaginación espacial y el lenguaje.
El lóbulo parietal izquierdo: está implicada en los cálculos numéricos, y además se asocia con sensaciones somáticas y varias funciones complejas, como la multimodalidad sensorial (visual, auditiva y táctil), la comprensión del lenguaje, la atención y la conciencia espacial.
"Es precisamente el lóbulo parietal izquierdo el que aparece casi siempre dañada en el caso de la discalculia" –dice Butterworth- (1999, p. 207)". Es decir en el caso de personas que no pueden reconocer los dígitos y signos aritméticos y muestra dificultades para efectuar cálculos elementales.
Cantlon y sus colaboradores mencionan los casos de pacientes que han sufrido daños en la corteza parietal y tienen dificultades para distinguir el número más grande entre dos números escritos de manera simbólica; por ejemplo, 14 y 18 (Cantlon, Brannon y Carter, 2006, p. 844). Por el contrario, como afirma Butterworth, "pacientes que presentan deficiencias en actividades cognitivas, pero siguen funcionando adecuadamente en actividades numéricas, parecen tener el lóbulo parietal izquierdo sano" (Butterworth, 1999, pp. 207–208). Esto muestra el papel innegable que desempeña el lóbulo parietal izquierdo en la aritmética.
El
consenso de los neurólogos sobre este tema fue expresado recientemente por
Delazer y sus colaboradores:
A pesar del hecho de que los resultados y las interpretaciones son
a veces heterogéneas a través de los estudios [neurológicos], todos están de
acuerdo en que el tratamiento de los números y los cálculos es apoyado por una
red distribuida donde las regiones parietales desempeñan un papel crucial
(Delazer, Domahs, Bartha, Brenneis, Lochy, Trieb et al., 2003, p. 77).
¿Por
qué con las habilidades numéricas se encuentran generalmente correlacionadas
con el lóbulo parietal izquierdo y no con otra parte del cerebro? Butterworth
sugiere una idea que es completamente coherente con lo que hemos llamado en la
sección anterior la concepción multimodal del pensamiento.
Butterworth
parte de un hecho a menudo observado en las personas que han sufrido daños en
el lóbulo parietal izquierdo, ya sea a causa de un accidente, un problema de
nacimiento u otro. Dichas personas muestran a menudo no sólo dificultades en
aritmética, sino también en otros tres dominios:
1) Orientación en el espacio.
2) Control de sus propias acciones.
3) Representación de su cuerpo (particularmente los dedos).






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